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Tratado cuarto — El fraile de la Merced
El Lazarillo de Tormes · capítulo 4
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El Lazarillo de Tormes

Tratado cuarto — El fraile de la Merced

Hube de buscar el cuarto, y éste fue un fraile de la Merced, que las mujercillas que digo me encaminaron; al cual ellas le llamaban pariente. Gran enemigo del coro y de comer en el convento, perdido por andar fuera, amicísimo de negocios seglares y visitar, tanto que pienso que rompía él más zapatos que todo el convento.

Éste me dio los primeros zapatos que rompí en mi vida; mas no me duraron ocho días, ni yo pude con su trote durar más. Y por esto, y por otras cosillas que no digo, salí de él.

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Antes de leer

El tratado más breve de la obra. El autor apenas esboza al fraile de la Merced, mundano y andariego, y calla con malicia («otras cosillas que no digo»). Esa elipsis es en sí una crítica: lo que no se dice sugiere más de lo que se cuenta. Fíjate en la ironía del detalle de los zapatos.

Vocabulario
fraile de la MercedReligioso de la Orden de la Merced; aquí, más aficionado a la calle que al convento.
seglarDel siglo, del mundo; lo no religioso.
coroRezo comunitario de los religiosos; símbolo de la vida conventual que el fraile evita.
Análisis

La brevedad es intencionada: el autor usa el silencio como arma satírica. Al decir «otras cosillas que no digo», insinúa una conducta impropia sin afirmarla, dejando que el lector complete la sospecha. Los zapatos rotos por «su trote» retratan a un religioso que vive fuera del convento, contradiciendo su voto. Es otra pieza del retablo anticlerical de la obra, hecho con un solo trazo.

Test · pregunta 1 de 2

El fraile de la Merced era muy dado a la vida del convento y al coro.

Producto esperado

Lo que no se dice

En 120–150 palabras, explica cómo el autor critica con el silencio en este tratado. ¿Qué gana la sátira al callar? Cita la frase clave.

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