En el quinto por mi ventura di, que fue un buldero, el más desenvuelto y desvergonzado, y el mayor echador de ellas que jamás yo vi ni ver espero, ni pienso nadie vio; porque tenía y buscaba modos y maneras y muy sotiles invenciones.
Y como las bulas no se despachasen, hizo con el alguacil que aquella noche riñesen, y en la riña, delante de todos, el alguacil le llamó al buldero falsario, y las bulas que predicaba, falsas. Mas el buldero, muy sereno, se hincó de rodillas en el púlpito, y puestas las manos y mirando al cielo, dijo: «Señor, si verdad es lo que aquel hombre ha dicho, yo te suplico que él caiga aquí luego y no llegue a comer bocado; mas si es verdad lo que yo digo, castiga a este maldiciente».
Apenas hubo acabado su oración, cuando el negro alguacil cae de su estado, y da tan gran golpe en el suelo que toda la iglesia hizo resonar, y comenzó a bramar y echar espumajos por la boca, y a torcerla, y dar de pie y de mano, revolviéndose por aquel suelo a una parte y a otra. El estruendo y voces de la gente era tan grande, que no se oían unos a otros. Algunos estaban espantados y temerosos.
Y así, el buldero, muy devoto, subió al púlpito y comenzó a rogar a Dios por él, hasta que, poco a poco, el alguacil «volvió en sí», pidiendo perdón y confesando haber hablado por boca del demonio. La gente, movida, corrió a tomar bulas, de manera que casi ninguno en el lugar quedó sin ella. Yo, como mochacho, cándidamente lo creí, como otros muchos. Mas después, viendo la risa y burla que mi amo y el alguacil llevaban del negocio, conocí cómo había sido industriado por mi industrioso e inventivo amo. Y aunque era muchacho, cayóme mucho en gracia, y dije entre mí: «¡Cuántas de éstas deben de hacer estos burladores entre la inocente gente!».
El buldero vendía bulas (documentos de la Iglesia que, por una limosna, concedían indulgencias). Este tratado narra un fraude montado: un falso milagro para asustar a los fieles y venderles bulas. Es la sátira religiosa más audaz de la obra. Nota que aquí Lázaro es testigo, no víctima: observa el engaño desde fuera y aprende cómo funciona la manipulación de la fe.
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