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Tratado séptimo — El arcipreste de San Salvador
El Lazarillo de Tormes · capítulo 7
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El Lazarillo de Tormes

Tratado séptimo — El arcipreste de San Salvador

Despedido del capellán, asenté por hombre de justicia con un alguacil; mas muy poco viví con él, por parecerme oficio peligroso. Y así, buscando la manera de vivir descansada, quiso Dios alumbrarme y ponerme en camino y manera provechosa; y con favor que tuve de amigos y señores, todos mis trabajos y fatigas hasta entonces pasados fueron pagados con alcanzar lo que procuré, que fue un oficio real: el de pregonero, viendo que no hay nadie que medre sino los que le tienen.

En el cual el día de hoy vivo y resido a servicio de Dios y de Vuestra Merced. Y es que tengo cargo de pregonar los vinos que en esta ciudad se venden, y en almonedas, y las cosas perdidas, y acompañar los que padecen persecuciones por justicia, y declarar a voces sus delitos: pregonero, hablando en buen romance.

Y visto por el señor arcipreste de San Salvador, mi señor, y servidor y amigo de Vuestra Merced, procuró casarme con una criada suya; y visto que de tal persona no podía venir sino bien y favor, acordé de lo hacer. Y así me casé con ella, y hasta agora no estoy arrepentido; porque, allende de ser buena hija y diligente servicial, tengo en mi señor arcipreste todo favor y ayuda.

Hasta el día de hoy nunca nadie nos oyó sobre el caso; antes, cuando alguno siento que quiere decir algo de ella, le atajo y le digo: «Mirá, si sois amigo, no me digáis cosa con que me pese, que no tengo por mi amigo al que me hace pesar». De esta manera no me dicen nada, y yo tengo paz en mi casa. Esto fue el mismo año que nuestro victorioso Emperador en esta insigne ciudad de Toledo entró y tuvo en ella Cortes, y se hicieron grandes regocijos; pues en este tiempo estaba en mi prosperidad y en la cumbre de toda buena fortuna.

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Antes de leer

El final. Lázaro consigue un «oficio real» (pregonero) y se casa con la criada del arcipreste. Alcanza «la cumbre de toda buena fortuna»… pero hay un secreto incómodo: todos murmuran que su mujer es también la amante del arcipreste, y Lázaro prefiere no oír, no saber, tener paz. Aquí se cierra la ironía de toda la obra: la «honra» que tanto vale es, al final, una honra comprada con el silencio.

Vocabulario
pregoneroOficial público que anuncia a voces ventas, subastas y las penas de los condenados.
arcipresteSacerdote de rango que dirige a otros; aquí, el protector interesado de Lázaro.
medrarProsperar, mejorar de fortuna.
atajarCortar o interrumpir a alguien para que no siga hablando.
Análisis

El desenlace es amargamente irónico. Lázaro presenta su matrimonio como el colmo de la fortuna, pero el lector entiende lo que él calla: acepta un arreglo deshonroso a cambio de comodidad y protección. Su estrategia —«no me digáis cosa con que me pese»— es la del avestruz: si no lo oye, no existe.

La obra cierra el círculo abierto en el primer tratado. Recuerda que aquel niño ingenuo despertó con una calabazada; este adulto ha aprendido tan bien a sobrevivir que ha renunciado a la honra verdadera para conservar una honra aparente. La crítica del autor es total: en esta sociedad, «prosperar» significa aceptar la hipocresía. La respuesta a «Vuestra Merced» (que preguntaba por «el caso») es, en el fondo, una confesión disfrazada de éxito.

Test · pregunta 1 de 3

¿Qué oficio alcanza Lázaro al final?

Producto esperado

La cumbre de la buena fortuna (¿o de la ironía?)

Escribe un texto (200–250 palabras) que interprete el final del Lazarillo: ¿es realmente un éxito? ¿Qué precio paga Lázaro por su ‘prosperidad’? Conecta el desenlace con el tema de la honra que recorre toda la obra (recuerda al escudero) y cita el texto.

Ingresa para entregar.